Quién soy

Detrás de cada joya hay un sentimiento

Soy Graciela Soria, joyera orfebre. A los 17 años ya sabía que esto era lo mío, y hoy — más de quince años de oficio después — sigo en el taller haciendo lo que me enamoró: crear, reparar y grabar, todo con el mismo cuidado.

15+Años de oficio

Mi camino

De las ferias al taller propio

Estudié joyería con un orfebre y me seguí formando de manera autodidacta, comprando mis herramientas de a poco. Así fui construyendo mi camino: primero con stands de joyería, viajando por distintas provincias y ferias, conociendo el oficio en contacto directo con la gente.

Después armé mi taller propio acá en Mar del Plata. Desde entonces trabajo también para las joyerías más prestigiosas de la ciudad, brindándoles todo el servicio de taller — y esa misma exigencia diaria es la que recibe cada pieza que me confiás.

Al mismo tiempo me dedico a la venta y restauración de joyas para todo público: reparo y le devuelvo la vida a tus piezas, y también podés llevarte mis creaciones hechas a mano o alguna de las piezas elegidas del catálogo.

El taller por dentro

El metal se respeta desde el principio

Antes de empezar cualquier pieza, refino los metales para trabajar con la mejor calidad: llevo la plata hasta su máxima pureza — 99,9% — y después la ajusto a 925 o 950 según lo que pida el trabajo. Con el oro hago lo mismo.

Recién ahí la pieza nace, y pasa por todas mis manos

  1. Diseño
  2. Fundido
  3. Laminado
  4. Calado
  5. Soldadura
  6. Engarce y piedras
  7. Texturas
  8. Pulido y terminaciones

Cuento con todas las herramientas para dar las mejores terminaciones: distintos tipos de sopletes, pulidoras y grabado láser sobre acero y plata.

Y sigo aprendiendo, perfeccionándome y sumando cosas nuevas — este oficio no se termina de aprender nunca.

Materiales

Plata y oro, pero no solamente

Mi trabajo principal es con plata y oro. Pero como todo el que empieza desde abajo, pasé por el bronce, el cobre y la alpaca — y hoy todavía hay clientes que me piden piezas en esos materiales, porque les gustan.

¿Y en reparaciones? Ha pasado de todo. Al 90% de lo que me traen le encuentro solución: si tu pieza parece perdida, probablemente no lo esté.

Cosas que pasaron por el taller

  • Cucharas, cucharones y ollas
  • Pavas y jarrones
  • Candelabros
  • Hasta una escopeta
  • Limpieza de piezas de la Iglesia
  • Cuchillos, mates y medallas grabadas a láser

Historias del taller

Lo que parecía sin solución

La cartera de los 102 años

Una clienta me trajo una cartera antigua, toda trenzada en plata, con las bisagras rotas: era un recuerdo de su madre, y ella cumplía 102 años. Había pasado por otros talleres y nadie le encontraba solución, hasta que llegó a mí. La reparé, y se fue emocionada, feliz de poder lucir con orgullo en su cumpleaños lo que tanto quería.

La esclava de su madre

Una nena tenía una pulsera esclava hueca de su madre, y ningún taller le daba solución. Cuando llegó a mí le cambié un poco el diseño, pero la salvamos: hoy la vuelve a usar, y cada vez que la lleva puesta siente que su madre sigue con ella.

Eso es lo que me llena de emoción: cuando algo que parecía sin solución vuelve a la vida, para seguir acompañando a quien lo quiere.

✦ Graciela

15+

Años de oficio

90%

De las piezas que llegan, con solución

Mis piezas andan por todo el mundo

¿Tenés una pieza con historia?

Mandame una foto por WhatsApp y te digo qué necesita. O conocé las piezas que salen del taller y las que elijo una por una para el catálogo.